Tu momento del día

¿Cuál es tu mejor momento del día?

En mi caso depende de varios factores, pero normalmente me levanto de muy buen humor y dando gracias a Dios porque un día más puedo ver salir el sol. A esas horas, 7.00 AM, soy rutinario. Enciendo la radio y como fiel fosfonauta disfruto cada mañana escuchando al almeriense Carlos Herrera. Exprimo tres naranjas valencianas que llenan mi vaso con 30 cl de zumo natural. Luego necesito un buena dosis de cafeína en forma de cápsula ristretto y algo sólido (galletas o tostadas con mermelada de arándanos, frambuesas o cualquier fruto rojo de La Vieja Fábrica o St. Dalfour) y acabo con un poco de leche para los cereales (soy generación Kellog’s, pero nada de AllBran…más bien de Special K) Durante ese madrugador homenaje, ojeo los titulares de la prensa desde el iPad. Mis veinte minutos no me los quita nadie. Son para mi. Solo, en la cocina, viendo amanecer. Planificando el día. Disfrutando las buenas noticias. Esquivando las malas. Cogiendo fuerzas para enfrentarme a las dificultades diarias. Después, una ducha, elección de vestuario y a la batalla diaria por sobrevivir en el mundo empresarial.

Claro que algún día, pocos por suerte, mi mejor momento no es a primera hora de la mañana. Seguro que alguna vez te ha pasado. Te levantas agotado, como si en lugar de durmiendo hubieras pasado las últimas seis o siete horas disputando una maratón. Sin ganas de hacerte un zumo; sin intención de afeitarte la media barba, esa de dos días, que tan de moda está; y, claro, te preguntas conociendo de antemano la respuesta ¿me hace atractivo esa barba? Sí. Auto complacencia de vago perezoso para no pasar la cuchilla por tu cara. Es entonces, cuando el mejor momento del día puede ser el aperitivo. Al mediodía, una vez pasado el madrugón perezoso, haces balance de la mañana y piensas que no ha sido para tanto. O que llevas un infierno de día. Y te paras a pensar que te mereces una buena tapa acompañada de ese verdejo que te encanta; o una banderilla con esa cerveza artesanal bien fresquita; quizá un poco de sushi con el clásico vermouth Martini blanco (mi trago favorito al mediodía); o mejor unas ostras con champagne (ahí me quedo con Louis Roederer). Rodeado de amigos o solo; en tertulia animada de barra de bar o en el silencio de una terraza tranquila; tú eliges como, cuando y con quien. Es tu momento.

¿Cuál es tu momento del día?

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