Mis redes sociales y su uso

Se acerca el congreso iRedes, en su segunda edición de nuevo en Burgos, y toca hacer balance de mi presencia social media. No mido el tiempo que dedico a las redes sociales (ni me importa). No voy a hablar del cuánto sino del cómo.

Facebook lo uso, casi exclusivamente, con amigos. Es cierto que si bien entro prácticamente a diario desde 2008, cada vez interactúo menos; este otoño decidí hacer limpieza y me cargué más de 60 amigos. Sobre todo eliminé perfiles que no eran personas, que para eso están las páginas. Creo que en breve haré otro barrido. ¿Será el llamado síndrome de fatiga social? No sé. Me interesa también la información que comparten las páginas de empresas y organizaciones que me gustan, y creo que el potencial de los grupos está sin explotar. Últimamente uso bastante Facebook para compartir los enlaces a las entradas de este blog.

Twitter me tiene absolutamente enganchado desde el verano de 2010. Lo utilizo para informarme, para opinar y también para divertirme. Es genial tener un resumen de noticias breves en el Timeline. Es maravilloso, por ejemplo, poder leer los consejos de Jesús Encinar y Martín Varsavsky o descubrir blogs interesantes. Y si consigues mantener un diálogo virtual con una persona que crees inaccesible, ya es la leche. O ver contenidos en primicia por ese reciente vicio periodístico de lanzar bonus para twitteros. Y cuando sigues la etiqueta de un evento, la experiencia es muy enriquecedora: se unen las opiniones de los participantes junto al resumen del propio acto. También uso bastante los mensajes directos pese a la limitación de los 140 caracteres. Generalmente accedo desde los clientes oficiales para iOs o Mac, ya que no termino de desenvolverme bien con HootSuite, TweetDeck y demás aplicaciones.

Instagram es una maravilla. Un perfecto ejemplo de start-up americana. Hoy en día tiene diez empleados (el uno de enero solo eran siete) y más de once millones de usuarios. Ni siquiera tiene página web, tan solo un blog. Y es una aplicación imprescindible si tienes un iPhone. La iphonegrafía es más que una moda. ¿Para que llevar otra cámara de fotos adicional si ya tienes una en el móvil? Es el nuevo paso que van a dar (o ya están dando) los smartphones: revolucionar el mundo de la fotografía a través del móvil. Yo soy un Instagramer. Sus opciones son sencillas de usar. Y engancha. Su conectividad con Twitter es otro de sus puntos fuertes. Limitaciones: solo sirve para usuarios de iPhone, al menos de momento

Foursquare es para mi, hoy en día, solo diversión y hasta con cierto pique sano por tener más mayors (alcaldías) entre los amigos. Pero es una bomba que puede explotar en cualquier momento si entran en juego los propios lugares con recomendaciones y ofertas asociadas a la geolocalización.

LinkedIn es una muy buena herramienta profesional que no estoy exprimiendo. Tengo presencia, pero no desarrollo una estrategia. Y es un error que intentaré enmendar. Los debates de los grupos es uno de sus activos más importantes, y una participación activa exige tiempo y conocimientos. Pero creo que incluso sin una estrategia clara, al menos hay que estar con un buen perfil que potencie tu marca personal y formar parte de grupos de interés.

Pinterest me parece interesante, aunque llevo apenas dos semanas y no he cogido el truco. Es la red de moda, así que algo tendrá.

Google+ no me gusta. No termina de engancharme.

Skype, WhatsApp, iMessage o FaceTime no son redes sociales en sí mismas pero su uso es 100×100% social. Skype apenas lo utilizo; iMessage no me convence y solo es un recurso desde el iPad cuando el destinatario no tiene WhatsApp, que me parece, si no la mejor App, una de las mejores para móviles: completa, sencilla y con toda la información necesaria (confirmación de recepción de mensajes, hora de última entrada…) a pesar de sus problemas de seguridad; FaceTime es una estupenda herramienta de videollamada wifi entre dispositivos Apple que uso con gente muy cercana, sobre todo con mi mujer desde el iMac de la oficina.

Tan relevante como su uso es el dispositivo de entrada: LinkedIn desde el iMac; Facebook desde el iPad; Instagram y Foursquare, obviamente, desde el iPhone; y Twitter…¡desde todos!

Y tú, ¿cómo, por qué y dónde usas las redes?

NOTA: Lo más importante de la presencia 2.0 es generar contactos de confianza, y esos solo se consiguen en la vida real, así que nos vemos en iRedes.

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Año nuevo, propósitos viejos

Cada fin de año se repite la misma historia: luce algo rojo en tu ropa, brinda con champagne (este año con chacolí de Burgos), toma las doce uvas, pide un deseo (¿solo uno?) y demás rituales tan divertidos para buscar la buena suerte y el éxito como ridículos y carentes de base científica. Llevo toda mi vida adulta haciéndolo y la mala suerte me persigue (o no).

Claro que lo peor es pararse a pensar en los repetitivos propósitos del año que empieza: mejorar mi inglés, hacer más deporte para que esa ligera curva no pase de objeto gracioso de chistes fáciles a preocupante signo de desidia, finalizar esos proyectos empresariales que están estancados, ahorrar para darnos algún capricho y amortizar deudas…y así puedo enumerar tantos como ilusiones tengamos. La mayoría de ellos son comunes a los sueños de millones de personas en todo el mundo. No somos tan distintos (o sí).

Al final de lo que se trata es de ser feliz y hacer feliz a quienes te rodean e importan. En plan autoayuda, os regalo mis consejos para ser feliz en 2012:

– Desaprende. Hacemos muchas cosas por costumbre. Revisa tus hábitos y cambia los más rutinarios. Seguro que tienes mucha creatividad en tu cabeza, simplemente piensa en ello unos minutos y cambiará tu enfoque.

– Invierte en experiencias para recordar y compartir, no en objetos para poseer y guardar.

– Apaga la tele. Escucha música y piensa en voz alta. Lee, viaja, sueña, descubre.

– Practica la solidaridad. Siempre hay alguien cercano a quien ayudar. Si no lo encuentras estás buscando mal, sal de tu burbuja.

– El mejor dinero es el que no necesitas. Gasta. Invierte. Disfruta. Vive.

– Compra con criterio. Lo barato simplemente es barato, no es malo ni bueno, mejor ni peor…hasta que lo comparas con algo similar. Lo local suele ser más sostenible y económico. Ya no es cool comprar todo fuera y en grandes superficies. Descubre el encanto de las pequeñas tiendas de barrio, los mercados, la artesanía y el comercio justo.

Conéctate sin aislarte. Navega para empaparte de información o diversión, pero comunícate e interactúa.

Usa la bici o anda. Deja el coche en el garaje al menos un par de días a la semana y muévete dando pedales o a pie. Hay muchas razones: la gasolina es cara, dar pedales o pasear es gratis; conducir es estresante, andar o pedalear relaja; el cláxon hace ruido, el timbre de la bici hace gracia; el coche contamina, andar (en bici o a pie) no; ir sentado en el coche es sedentario, pedalear y caminar es saludable; aparcar el coche es complicado y caro, aparcar la bici es fácil y barato…

– Equivocarse es parte del juego. Nadie es perfecto. Pero para ser bueno hay que buscar la perfección. Lo normal es cometer errores, la diferencia está en sacar conclusiones positivas de esos fracasos y no machacarse por ello.

– Dedica más tiempo a tu gente (por este orden): familia, amigos íntimos (recuerda que se cuentan con los dedos de una mano, no son los 300 que tienes en Facebook), y colaboradores cercanos (del trabajo, deporte, asociación, club, etc.)

– Date algún capricho. No tiene que ser algo caro y exclusivo. En ocasiones, una buena película en el cine, un paseo por la playa, una copa de vino, ver la puesta de sol o un baño de espuma son pequeños placeres que nuestro frenético ritmo de vida nos impide hacer a diario. La clave es dedicarte unos minutos a ti mismo y a tus aficiones.

– Practica a diario una de estas dos costumbres typical spanish (o ambas si puedes ¡qué suerte!): la siesta o el aperitivo. En medio de tanta crisis, alguna ventaja tiene ser español, ¿no?

Espero que no me suceda eso de “consejos vendo y para mi no tengo”.

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Ciudadanos 2.0: conecta2 y enreda2

Retrocedamos a 2006 (tan solo hace 5 años) y pensemos en esta situación en la que un amigo cualquiera te dice lo siguiente: “Mañana voy al networking de un grupo que he conocido en Facebook. Uno de los organizadores contactó conmigo a través de Linkedin y me pareció interesante su propuesta. ¿Te vienes? Si no, también puedes seguir el evento en streaming o en tu TimeLine mediante los comentarios en Twitter con el hashtag #iniciador. Luego se colgarán las fotos en Instagram y el video de la ponencia en Youtube. Si te animas mándame un whatsapp.”

Seguramente, además de no entender casi nada de lo que nos decía ese amigo, tan solo Youtube tenía un uso generalizado y el resto de redes y aplicaciones o no existían o apenas estaban naciendo, pensaríamos que nuestro amigo es un friki o que se ha montado en el famoso DeLorean de Doc Emmet Brown junto a Marty McFly en un remake de Regreso al Futuro. ¡Y solo hemos retrocedido 5 años atrás! Durante ese período 2006-2011, es probable que mantengas tu misma casa (aunque devaluada un 20%), mismo coche, mismo trabajo o al menos trabajo (¡qué suerte!), mismos amigos, misma forma de vestir, de desplazarte…pero seguro que ha cambiado la forma de comunicarte con tu entorno; has cambiado de móvil, y no una, sino varias veces. Es más, ahora no tienes un móvil, usas (y presumes) de smartphone. Y seguramente tengas desees una tableta. ¿Tanto hemos cambiado? En el fondo no, en las formas de comunicarnos, informarnos y socializarnos es obvio que sí.

Bajo la misma estructura del ejemplo anterior, tienen cabida millones de ejemplos, tantos como usuarios y tantos como perfiles tienen esos usuarios. En este tiempo también las administraciones públicas han puesto su granito (pequeñito) de arena creando perfiles en las redes, oficinas virtuales, registros electrónicos y  aplicaciones para la tramitación telemática de documentos. Por contra, la velocidad de navegación y las tarifas son el elemento diferenciador negativo de España respecto a los países de nuestro entorno.

Pero, ¿por qué estar conectados? ¿Y por qué enredados? Pues la respuesta es otra pregunta: ¿Y por qué no? Si no participas, te estás perdiendo algo, yo diría que mucho. En la sociedad actual hay otro tipo de analfabetos: los digitales. Y la brecha digital será más amplia con el tiempo, pues ya se están incorporando a la sociedad los nativos digitales, esos niños que nacieron y aprendieron dominando los medios de creación, difusión y comunicación digitales y que gestionan su identidad en la red con soltura bajo una estrategia predefinida, consiguiendo sus objetivos. Con igual o incluso menos talento y habilidades que sus competidores analfabetos digitales, los nativos digitales conseguirán mejores resultados en su vida social y laboral.

El progreso tecnológico es un aliado que bien utilizado siempre ha generado avances y riqueza, aprovechémoslo. Para el ocio o para el negocio: vive conectado, vive enredado.

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