Seis (6) millones

De parados. Sí, seis (6) millones. Eso aseguran estos días expertos como AFI-Analistas Financieros Internacionales presidida por el otrora ministrable Emilio Ontiveros. Pero el anuncio no nos pilla por sorpresa, pues el pasado otoño ya lo predijeron algunos analistas económicos.

Si detrás de cada parado hay un drama personal, lo que hay detrás del millón y medio largo de familias que tienen en paro a todos los miembros de la unidad familiar en edad de trabajar, es un auténtica tragedia.

Estar en paro no es estar inactivo. O no debería de serlo. Más bien al contrario, un parado tiene que, al menos, dedicar ocho horas diarias a la búsqueda activa de empleo. Y por búsqueda activa de empleo me estoy refiriendo a personalizar y adaptar su currículum a cada puesto al que opta; a explotar su red de contactos; a formarse y/o a reciclarse; a navegar por las páginas web de empleo; a participar activamente en redes sociales profesionales como Linkedin; a asistir a algún networking, foros de debate profesionales, ferias de empleo y eventos similares. Y por supuesto, debe dedicar un valioso tiempo a la barra del bar. En España, una gran arma es dejar caer en un bar una idea o situación para que se corra la voz. A casa no te van a ir a buscar. Propagar que necesitas un trabajo no es algo malo.

Otro paso imprescindible es acudir a un intermediario laboral. No son muy efectivos en la búsqueda del empleo, ¡qué contradicción! pero sus servicios de orientación suelen ser muy útiles para buscar puntos fuertes y eliminar débiles mediante una una tutoría personalizada con un técnico, normalmente con formación en psicología o similar. Universidad, sindicatos, ayuntamientos…hoy en día se multiplican los intermediarios, duplicando servicios y costes. Elige en función del colectivo al que perteneces y te identifique más con el prestador del servicio.

También es importante tener tu marca personal. El parado tiene que venderse como si fuera un producto. Y para ello hay que diferenciarse de la competencia, es decir, del resto de parados o personas trabajando que quieren cambiar y que competirán por un puesto de trabajo. Tu marca personal tiene que hacer ver al oferente del empleo que con tu incorporación vas a aportar un valor añadido a la organización. La marca personal se crea y se cultiva, pero no se inventa.

Desde el otro punto de vista, lo complicado con la situación actual es poder ofrecer empleo. A quienes estamos en el lado de la oferta nos encantaría crear puestos de trabajo, pero a corto plazo apenas se ve más destrucción si cabe.

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Jobs, no jobs, mini jobs

Tras la muerte de Steve Jobs se popularizó la foto homenaje que desde Apple se colgó en la página web de la compañía de la manzana mordida. Su obsesión por la perfección en los detalles y su pasión por el diseño junto con la facilidad de uso fueron parte del secreto del éxito de la originaria Macintosh. La reinvención del mercado musical con el iPod y la tienda virtual iTunes, el revolucionario iPhone, los fantásticos iMac o la explotación de un nicho de mercado como las tabletas con el iPad son hitos en la trayectoria de Apple en la segunda etapa de Jobs al frente de la misma.

Entre sus 313 patentes registradas hay maquetas de productos ya lanzados, curiosidades, gadgets y sueños imposibles (o quizás no tan imposibles) que The New York Times ilustra perfectamente en las fotos de este enlace interactivo.

Entre otras muchas ventajas y satisfacciones como usuario, a Steve Jobs los maqueros le agradeceremos siempre que dejamos de ser los raros y pasamos a ser respetados, admirados y envidiados. Hasta los famosos presumen de ello. Se ha perdido el miedo.

Siguiendo con los homenajes a Steve Jobs, en los días posteriores a su muerte se jugó con la ironía en la foto parodia de ZP y su “no jobs”. Por desgracia, los casi cinco millones de parados en España no les importa mucho Steve Jobs ni el iPad ni el iMac ni Apple. Les importa mucho salir de su drama personal y profesional que supone la pérdida de empleo. Pero si pensábamos que en 2011 ya habíamos tocado fondo, parece que durante el primer semestre de 2012 lo pasaremos incluso peor. Hay cerca de dos millones de personas que no reciben prestación alguna. Entre estos parados de larga duración hay miles que posiblemente nunca logren un trabajo. Sin formación, sin un oficio o profesión, es el mal llamado paro estructural, incapaz de adaptarse a un entorno cambiante. Y el paro juvenil en tasas del 40%. Es nuestra situación actual, pero es si cabe más preocupante las circunstancias que están hipotecando nuestro futuro: el éxodo de talento, la fuga de cerebros a países con economías en crecimiento como Alemania, la desinversión de grupos internacionales, la búsqueda de mercados emergentes (Brasil, China) por los emprendedores o el refugio de capital en mercados más seguros.

¿Son los mini jobs la solución? ¿Generarán más desigualdad? ¿Maquillarán las cifras de paro? ¿Se aceptarán mini sueldos para trabajos que antes se retribuían con el SMI? El Banco Central Europeo ha recomendado a España su implantación siguiendo el modelo alemán. La patronal CEOE también. Rajoy dice que lo estudiará. España no es Alemania. Un parado sin prestaciones o un estudiante seguramente prefieran cobrar 400 € por un trabajo que no requiera cualificación antes que seguir sin ingreso alguno. Está demostrado que es más fácil encontrar trabajo estando ya ocupado que inactivo. Lo peligroso es que pasemos de ser mileuristas a mini jobbers. O que esa situación transitoria se convierta en permanente. La clave es si las pymes necesitan contratar, vía mini empleos u otra modalidad contractual. Ahora mismo no. Uno de los miembros de la plataforma del 15-M en Barcelona volvió a recordar la vieja demanda de una renta básica universal. Claro, los mini empleos no son la solución para ellos. Pero no se han parado a pensar si esa renta básica la pagarían los mismos que la reciben bien mediante una carga impositiva directa o indirecta o bien mediante una pérdida de capacidad adquisitiva por el incremento de precios.

Lo que necesitamos es más emprendedores como Steve Jobs que generen jobs (empleos) mini jobs (mini empleos) y super jobs (súper empleos).

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