La reforma laboral

La reforma laboral ya está aquí. Tras la falta de acuerdo en las negocaciones previas entre sindicatos y patronal, el Gobierno ha legislado.

Y tras la reforma, ¿qué hay? Una promesa incumplida y más destrucción de empleo a corto plazo.

La ventaja de prometer que no se va a cambiar algo que es necesario y urgente cambiar es, que en la necesidad del cambio se diluye la promesa incumplida. Pero ya van dos: 1) No subiremos los impuestos y 2) No abarataremos el despido. Y eso a medio plazo se paga…en las urnas.

Pese a la reforma laboral, el paro crecerá con el horizonte de los seis millones de parados. Sí. Las empresas y autónomos necesitan liquidez. Las familias también. Pero el sistema bancario está dificultando el acceso a la financiación. Y no hay consumo interno. Para crecer hay que vender en mercados exteriores, y las pymes tienen grandes barreras a la exportación; la primera, en la cabeza: no se creen nos creemos capaces. Además, la morosidad está ya en el 8,51%, hace un año rondaba en 5,30% frente al 2,6% de media en Europa, y el incumplimiento de los plazos de pago previstos en la Ley 15/2010 (medias de 98 y 162 días para empresas privadas y AA.PP. respectivamente frente a los 75 y 40 que exige la ley) asfixian la tesorería de las empresas. Por no hablar del desastre de tener que adelantar el IVA de las facturas no cobradas. O de las deudas de AA.PP. que no se pueden compensar. ¿Por qué una empresa ha de pagar un impuesto al ayuntamiento o comunidad autónoma que le debe dinero? O de las insensatas reivindicaciones sindicales de hacer cumplir los convenios firmados en épocas de bonanza. Por ejemplo, el del metal de la provincia de Burgos: IPC + 1%= 3,4% de subida salarial para 2012. Una locura. Un suicidio. La ecuación es sencilla: menos horas de trabajo y más salario igual a menor productividad, menor competitividad y más trabas, ya no a la creación de empleo, sino al mantenimiento de las plantillas.

Mariano Rajoy anunció en campaña que reformaría el mercado laboral. También anunció la compensación de deudas entre empresas y AA.PP., o la modificación fiscal que no obligue a adelantar el IVA facturado no cobrado. Creo sinceramente que era más urgente lo segundo que lo primero. ¿Quién va a crear empleo sin liquidez para poder pagar esas nóminas? Ojalá me equivoque.

La reforma es un buen primer paso, pero insuficiente. Se sigue fomentando la discriminación (esa mal llamada positiva) entre trabajadores: si tienes 30 años es más fácil que te contraten que si tienes 31; o si eres parado de larga duración más fácil que si llevas solo un mes en la cola del INEM; o si eres mujer en un sector tradicionalmente masculino más fácil que si eres mujer en un sector femenino. Lo justo sería la libre contratación, con medidas de apoyo para todos los contratos o para ninguno.

El abaratamiento del despido, priorizar los pactos de empresa sobre los convenios colectivos y la agilidad en la tramitación de los ERE´s eran medidas tan esperadas que no han sorprendido a nadie. La flexibilidad es una de las mejores medidas de la reforma. Si en todos los procesos de selección se requiere “adaptación al cambio” y “polivalencia” ¿por qué luego la normativa laboral lo impide? Ahora se da un paso para adaptar las plantillas a las necesidades cambiantes de la realidad dentro de las organizaciones.

La lucha contra el absentismo y el fraude es una declaración de intenciones que necesita una amplia dotación de recursos para ser eficaz. Bienvenido sea de todas formas ese cerco a la economía sumergida.

Algunas voces han echado de menos medidas más drásticas como el despido libre y los mini jobs. Este es un primer ajuste, ya veremos como queda el mercado laboral a finales de año porque el BOE vía papel (o pdf) lo aguanta todo, pero para ver su eficacia tendremos que esperar unos meses.

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Jobs, no jobs, mini jobs

Tras la muerte de Steve Jobs se popularizó la foto homenaje que desde Apple se colgó en la página web de la compañía de la manzana mordida. Su obsesión por la perfección en los detalles y su pasión por el diseño junto con la facilidad de uso fueron parte del secreto del éxito de la originaria Macintosh. La reinvención del mercado musical con el iPod y la tienda virtual iTunes, el revolucionario iPhone, los fantásticos iMac o la explotación de un nicho de mercado como las tabletas con el iPad son hitos en la trayectoria de Apple en la segunda etapa de Jobs al frente de la misma.

Entre sus 313 patentes registradas hay maquetas de productos ya lanzados, curiosidades, gadgets y sueños imposibles (o quizás no tan imposibles) que The New York Times ilustra perfectamente en las fotos de este enlace interactivo.

Entre otras muchas ventajas y satisfacciones como usuario, a Steve Jobs los maqueros le agradeceremos siempre que dejamos de ser los raros y pasamos a ser respetados, admirados y envidiados. Hasta los famosos presumen de ello. Se ha perdido el miedo.

Siguiendo con los homenajes a Steve Jobs, en los días posteriores a su muerte se jugó con la ironía en la foto parodia de ZP y su “no jobs”. Por desgracia, los casi cinco millones de parados en España no les importa mucho Steve Jobs ni el iPad ni el iMac ni Apple. Les importa mucho salir de su drama personal y profesional que supone la pérdida de empleo. Pero si pensábamos que en 2011 ya habíamos tocado fondo, parece que durante el primer semestre de 2012 lo pasaremos incluso peor. Hay cerca de dos millones de personas que no reciben prestación alguna. Entre estos parados de larga duración hay miles que posiblemente nunca logren un trabajo. Sin formación, sin un oficio o profesión, es el mal llamado paro estructural, incapaz de adaptarse a un entorno cambiante. Y el paro juvenil en tasas del 40%. Es nuestra situación actual, pero es si cabe más preocupante las circunstancias que están hipotecando nuestro futuro: el éxodo de talento, la fuga de cerebros a países con economías en crecimiento como Alemania, la desinversión de grupos internacionales, la búsqueda de mercados emergentes (Brasil, China) por los emprendedores o el refugio de capital en mercados más seguros.

¿Son los mini jobs la solución? ¿Generarán más desigualdad? ¿Maquillarán las cifras de paro? ¿Se aceptarán mini sueldos para trabajos que antes se retribuían con el SMI? El Banco Central Europeo ha recomendado a España su implantación siguiendo el modelo alemán. La patronal CEOE también. Rajoy dice que lo estudiará. España no es Alemania. Un parado sin prestaciones o un estudiante seguramente prefieran cobrar 400 € por un trabajo que no requiera cualificación antes que seguir sin ingreso alguno. Está demostrado que es más fácil encontrar trabajo estando ya ocupado que inactivo. Lo peligroso es que pasemos de ser mileuristas a mini jobbers. O que esa situación transitoria se convierta en permanente. La clave es si las pymes necesitan contratar, vía mini empleos u otra modalidad contractual. Ahora mismo no. Uno de los miembros de la plataforma del 15-M en Barcelona volvió a recordar la vieja demanda de una renta básica universal. Claro, los mini empleos no son la solución para ellos. Pero no se han parado a pensar si esa renta básica la pagarían los mismos que la reciben bien mediante una carga impositiva directa o indirecta o bien mediante una pérdida de capacidad adquisitiva por el incremento de precios.

Lo que necesitamos es más emprendedores como Steve Jobs que generen jobs (empleos) mini jobs (mini empleos) y super jobs (súper empleos).

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